Etiqueta: Oliver Sacks

1 1 septiembre, 2015

Este fin de semana ha fallecido Oliver Sacks con 82 años. Padecía un cáncer terminal y hace solo unos meses, escribía una carta casi de despedida en la que incluso se refería a sí mismo en pasado, terminaba así “Y, sobre todo, he sido un ser sensible, un animal pensante en este hermoso planeta, y eso, por sí solo, ha sido un enorme privilegio y una aventura”. Sí, Oliver Sacks fue ante todo un ser humano brillante, sensible, que era capaz de ver más allá de los síntomas, veía personas. Sus libros dan muestra de la gran sensibilidad y humanidad con las que trataba a sus pacientes. Aún recuerdo cuando me recomendaron su libro “El hombre que confundió a su mujer con un sombrero” en clase de neuropsicología cognitiva. Me fascinó. He leído cada una de las historias cientos de veces. Cada una de las personas que estaban detrás de la descripción de sus historias clínicas eran para él (y para todas las personas que lo leemos) una oportunidad no solamente de aprendizaje clínico o científico, sino que sobre todo humano. Nos ha descrito cómo los excesos que muchas veces pueden considerarse “patológicos”, para muchas personas son algo maravilloso, y cómo este sentimiento agradable es neutralizado por profesionales de la neurología que los sopesan como inadmisibles, por considerar que estas “funciones estimuladas están mucho más allá de los límites admisibles”. En los casos de “déficit”, muc

21 julio, 2015

Percibir no es ver, ni escuchar, ni oler, ni sentir. Percibir es el proceso constructivo de elaboración e interpretación que hace nuestro cerebro a partir de los estímulos externos (o internos) recibidos por nuestros órganos de los sentidos. Requiere un procesamiento activo de la persona y también está determinado por nuestras experiencias, emociones… Muy a grandes rasgos, el proceso podría resumirse de la siguiente manera: 1. Un estímulo es captado por nuestros órganos sensoriales. Los receptores convierten esa información en potenciales de acción y de ahí pasa a las áreas de procesamiento primario donde ya se obtiene información del estímulo. 2. De ahí, la información pasa a un “sistema de reconocimiento de objetos” que funciona como un archivo en el que tenemos un ejemplar de cada objeto que conocemos y plantillas con sus rasgos más característicos. Este almacén nos sirve para comparar lo que estamos procesando, con todos los ejemplares que ya tenemos almacenados. 3. Con toda esa información, y muy rápidamente (en milésimas de segundo) ya somos capaces de identificar lo que estamos viendo y además podemos acceder a otras características como la funcionalidad. ¿Os suena el Doctor P? Es el famoso músico con el que Oliver Sacks comienza su libro “El hombre que confundió a su mujer con un sombrero”. Voy a transcribir varios fragmentos interesantes. Ante una fotografía del Sáhara