Etiqueta: marcha

13 agosto, 2015

Fuente imagen: http://www.neurorhb.com/ Es muy característico, a la hora de referirnos a un paciente que ha sufrido un ictus y sus consecuencias sensitivo-motoras, el diagnóstico de hemiplejia o hemiparesia, que depende directamente del grado de afectación motora (lo más visible) y su distribución de afectación, siendo así un hemilado del cuerpo (izquierdo o derecho) afecto y el otro el sano. Son etiquetas médicas diagnósticas que generan conocimiento de la distribución lesiva y del grado de afectación para intentar subclasificar los pacientes con secuelas tras un ictus. Pues bien, a la hora de la realidad, ni uno es el afecto ni el otro el sano, sino que hay una afectación bilateral como sistema de adaptación a las nuevas condiciones que se presentan en el paciente, siendo así ambos lados a tener en cuenta a la hora de analizar, observar, explorar, evaluar y reevaluar. De todas maneras, el uso del lenguaje a la hora de referirse a un lado del paciente, utilizando lado afecto y menos afecto, realmente conlleva implícita una nocividad, que el paciente puede etiquetar perfectamente en su ideación de representación del cuerpo. Es mucho más fácil, sencillo, claro, conciso y concreto, usar las palabras izquierda y derecha, mucho más etéreas, e incluso informativas. ¿Por qué comentamos que existe una afectación bilateral en un ictus, cuando hay

8 16 julio, 2015

Una de las características específicas en el paciente con Enfermedad de Parkinson, son los episodios denominados “freezing” o de congelación, también llamados bloqueos, que se producen mientras la persona anda, y conforman un síntoma limitante por el desarrollo de las actividades de la vida diaria. No todas las personas afectadas por Parkinson tienen ésta manifestación, pero bien es cierto que en fases medias en el avance de la enfermedad, suele aparecer junto con otras complicaciones motoras. Existen algunos pequeños trucos que favorecen el volver a “arrancar” una vez aparece ese bloqueo. Cabe destacar que cada persona afectada es distinta, y que a cada una de ellas le funcionará un sistema, mientras que a otra no. Además, hay que tener en cuenta el estadío o progreso de enfermedad en que se encuentra cada una de ellas, además de las capacidades que estén más conservadas o en menor afección. Pero vayamos al lío: 1.- Contar: cuando la persona se encuentra un estado de “congelación”, es decir, que no puede dar un paso hacia adelante, a algunas personas les va bien mantener una cuenta de los pasos que están dando préviamente, como si de pasos de baile se tratara. El típico 1, 2, 3, 4… y posteriormente volver otra vez al 1, 2, 3, 4… Nunca que el contar se vuelva un esfuerzo cognitivo, es decir, que contar no ocupe la atención completa de la persona (como podrí

1 3 marzo, 2011

Y es que cada uno es como es, todos andamos, pero lo hacemos de forma bien diferente. La teoría es una cosa, y la práctica otra que no tiene nada que ver, la marcha que nos enseñan durante nuestro aprendizaje no se asemeja a lo que encontramos en la vida real, y es que la perfección no existe, o si? Yo no la he encontrado, cada uno tiene su caminar (caminante no hay camino, se hace camino al andar).

Seguramente, si ves a una persona de espaldas y no acabas de reconocer si es un amigo, observas su forma de andar, su “identidad” al desplazarse, e inequívocamente dices… míralo, es Fulanito!! Existen una serie de factores que “individualizan” nuestra deambulación, como por ejemplo:

1.- La edad: por supuesto, a medida que cumplimos años, variamos el cómo nos desplazamos. La biomecánica, la fisiología y la anatomía no es la misma, eso lo sabemos.

2.- El sexo: sobretodo anatómicamente, nos dan pistas el ancho tanto de las espaldas como el de las caderas. Un elemento fundamental para la marcha es la llamada disociación de cinturas (tanto la cintura pélvica o caderas, como la cintura escapular o hombros). Y por tanto, la movilidad de éstos elementos será un elemento di

8 17 febrero, 2011

El título de ésta entrada, va dirigido hacia el tipo de marcha que desarrollan nuestros pacientes con diferentes afecciones neurológicas que los fisioterapeutas nos encontramos en nuestras consultas. El objetivo principal que nos planteamos al inicio de un tratamiento, es intentar modificar la deambulación característica de cada patología por una más funcional. (y digo funcional y no normal, puesto que los cánones de la normalidad/perfección nunca llegamos a conseguirlos, de hecho, tú que estás leyendo, la manera que tienes de andar no es la estándar, seguro que encontramos “errores” por diferentes causas). Además, la marcha “patológica” tiene un gasto energético más elevado, apareciendo lógicamente, una fatiga precoz así como un elevado riesgo de caída.

Por tanto, por el modo de caminar de los pacientes con lesiones del sistema nervioso, se pueden distinguir diferentes tipos de marcha, puesto que padecen diferentes anomalías, por ejemplo, en la coordinación, alteración de las vías sensitivas, partes paralizadas o centros reguladores que no funcionan con normalidad.

Podríamos clasificar, entonces, éstos tipos de marcha:

1.- Marcha hemipléjica: Característica como bien dice su nombre, de los pacientes