Etiqueta: deambulación

13 agosto, 2015

Fuente imagen: http://www.neurorhb.com/ Es muy característico, a la hora de referirnos a un paciente que ha sufrido un ictus y sus consecuencias sensitivo-motoras, el diagnóstico de hemiplejia o hemiparesia, que depende directamente del grado de afectación motora (lo más visible) y su distribución de afectación, siendo así un hemilado del cuerpo (izquierdo o derecho) afecto y el otro el sano. Son etiquetas médicas diagnósticas que generan conocimiento de la distribución lesiva y del grado de afectación para intentar subclasificar los pacientes con secuelas tras un ictus. Pues bien, a la hora de la realidad, ni uno es el afecto ni el otro el sano, sino que hay una afectación bilateral como sistema de adaptación a las nuevas condiciones que se presentan en el paciente, siendo así ambos lados a tener en cuenta a la hora de analizar, observar, explorar, evaluar y reevaluar. De todas maneras, el uso del lenguaje a la hora de referirse a un lado del paciente, utilizando lado afecto y menos afecto, realmente conlleva implícita una nocividad, que el paciente puede etiquetar perfectamente en su ideación de representación del cuerpo. Es mucho más fácil, sencillo, claro, conciso y concreto, usar las palabras izquierda y derecha, mucho más etéreas, e incluso informativas. ¿Por qué comentamos que existe una afectación bilateral en un ictus, cuando hay

1 3 marzo, 2011

Y es que cada uno es como es, todos andamos, pero lo hacemos de forma bien diferente. La teoría es una cosa, y la práctica otra que no tiene nada que ver, la marcha que nos enseñan durante nuestro aprendizaje no se asemeja a lo que encontramos en la vida real, y es que la perfección no existe, o si? Yo no la he encontrado, cada uno tiene su caminar (caminante no hay camino, se hace camino al andar).

Seguramente, si ves a una persona de espaldas y no acabas de reconocer si es un amigo, observas su forma de andar, su “identidad” al desplazarse, e inequívocamente dices… míralo, es Fulanito!! Existen una serie de factores que “individualizan” nuestra deambulación, como por ejemplo:

1.- La edad: por supuesto, a medida que cumplimos años, variamos el cómo nos desplazamos. La biomecánica, la fisiología y la anatomía no es la misma, eso lo sabemos.

2.- El sexo: sobretodo anatómicamente, nos dan pistas el ancho tanto de las espaldas como el de las caderas. Un elemento fundamental para la marcha es la llamada disociación de cinturas (tanto la cintura pélvica o caderas, como la cintura escapular o hombros). Y por tanto, la movilidad de éstos elementos será un elemento di