Categoría: Concepto Bobath

2 21 octubre, 2015
reevaluar fisioterapia

Evaluar y reevaluar, procesos que parece que tenemos claros a la hora de iniciar un proceso de atención en fisioterapia, terapia ocupacional, neuropsicología, logopedia e incluso medicina neurológica. Un seguimiento de la evolución del paciente a medio y largo plazo, escalas evaluativas que pasamos casi en cuanto aparece el paciente por la puerta, como al cabo de un plazo concreto que se plantea al principio, que varía de los 3 meses, 6 meses o incluso depende de qué profesional o centro, una vez al año. Pasamos el Barthel, Berg, Tinetti, ALS, TUG, Box & Blocks, 9 Hole Peg Test, etc. etc. cada cierto tiempo espaciado, generando un prejuicio muy comentado por otros profesionales que no entran en el sector de la neurología: “Es que los pacientes neurológicos presentan cambios de forma muy lenta” “Muchos no avanzan” “Es muy difícil sacar adelante un paciente de éstas características” “Perpetuamos las terapias en el tiempo”… Podemos plantearnos el hecho de que éstas reevaluaciones se pasan con un espaciado tiempo y sólo registremos estos cambios, o podemos decir que nuestra intervención terapéutica se ve apoyada y registrada exclusivamente por este tipo de escalas validadas. Entonces, ¿cómo podemos plantearnos si nuestra intervención terapéutica es válida si simplemente reevaluamos cada cierto tiempo con unas escalas estandarizadas? ¿Cómo podemos desarrollar

19 6 octubre, 2015

Ésta es una entrada escrita desde la opinión, la situación que creo conocer en España (por supuesto con mis sesgos) y una llamada a los fisioterapeutas y terapeutas ocupacionales formados en dicho concepto, para intercambiar percepciones, por supuesto todas rebatibles, donde me ganaré simpatías y antipatías. No es una cuestión de criticar por criticar, sino un análisis lo más objetivo posible por mi parte. Como todos sabemos, la metodología Bobath fue creada por allá los 40’s, donde mediante observación clínica, desarrollaron concretamente las llamadas posiciones inhibitorias de tono muscular a partir de la experimentación con niños con PCI, mediante las cuales, existía un tratamiento más bien pasivo, a través del cuál, intentaban llevar a los pacientes (resumiendo a grosso modo) a la posición contraria la cual presentaban como sintomatología, siendo así un estiramiento/posicionamiento mantenido tanto de las extremidades, como del resto del cuerpo. La atribución de esa relajación de la espasticidad originada por esas posiciones, ni se mantenían en el tiempo, ni tenían una base sólida como para decir que funcionaran (a través de pruebas funcionales activas), ya que los que así trabajaban, cambiaron dicha perspectiva debido a que no se obtenían los resultados esperados, ya que se pretendía infundar la relajación espástica a la aparición espontánea de un movimiento funcional activ

2 30 julio, 2015

Las alteraciones neuromusculares tras un daño periférico en una articulación, influyen en el Sistema Nervioso Central (1), ya sea en su representación cerebral (organización estructural de las neuronas, representando la zona dañada) así como en el comportamiento posterior de evitación del mismo daño, es decir, la precaución e incluso a veces miedo, a volver a lesionarse la misma zona en cualquier gesto o movimiento de la actividad de la vida diaria. El caso es que cuando existe un daño del Sistema Nervioso Central, la periferia se comporta de un modo similar, es decir, la desestructuración neuronal en representación de la zona dañada, la periferia reacciona en modo de protección (2) mediante el espasmo y el dolor, para no incidir un mayor daño tanto a las estructuras centrales como en las mismas periféricas. Todo el sistema nervioso, en definitiva, está conectado (por eso es un sistema), y no existe diferenciación (en cuanto a características químicas, eléctricas y mecánicas) alguna en lo que se refiere a periferia, central y autónomo. Una influencia negativa en la mecánica o neurofisiología (patomecánica o patoneurofisiología) en una parte de ese sistema, repercute directa o indirectamente en el mismo, fomentando estrategias de protección tras ese daño recibido. ¿Y qué tipo de estrategias defensivas puede utilizar el sistema nervioso? Pues muchas de ellas son conocidas, como l

1 23 febrero, 2014

Ahora caigo, un programa de entretenimiento español con preguntas y respuestas donde echan a los participantes por el hoyo en el caso que tengan errores en sus respuestas. Y es que el atractivo real del programa es ver cómo la gente cae por sorpresa (por eso estos magníficos resúmenes en cada espacio) y sobretodo ver cómo reacciona de forma inmediata su cuerpo ante la fuerza de la gravedad que se presenta de manera repentina. La mayoría (por no decir todos) responden con un aumento tremendo de la base de sustentación en las piernas y se separan los brazos del tronco, buscando una estabilidad inexistente mientras el cuerpo va cayendo y los sentidos aferentes se impregnan de actividad. Éste tipo de posición me recuerda a muchos pacientes con afectación neurológica, donde quizás busquen esa estabilidad con estrategias físicas compensadoras , como separar los brazos del tronco para añadir peso lejos del centro de gravedad y así ampliar la base, además de favorecer reacciones de enderezamiento neurofisiológicas activando circuitos y sistemas motores descendentes. Por supuesto, también lo vemos en extremidades inferiores e incluso cierta flexión de tronco con el mismo objetivo. De todas formas, si tenemos en cuenta cuáles son los mecanismos de control postural, pued

3 15 febrero, 2014

Hoy toca hablar de este hombre, Isaac Newton. Pero, ¿qué tiene que ver con la fisioterapia neurológica? ¿Se te ha ido la olla? Bueno, aunque a veces así sea, creo que por una vez vamos a intentar ser coherentes. Si entramos en materia, una de las leyes que describió éste señor, entre muchas otras por lo que he podido leer en su biografía, nos llama la atención la Tercera ley de Newton: “Con toda acción ocurre siempre una reacción igual y contraria; las acciones mutuas de dos cuerpos siempre son iguales y dirigidas en sentidos opuestos”. ¿ Y todo esto para qué? Pues para conocer el reto que ha sido mantenernos en bipedestación desde el primer momento que lo conseguimos, superando el peso de nuestros huesos, tejido conjuntivo, vísceras, músculos, etc. y todo ello conseguido por un sistema neuromusculoesquelético eficiente que supera la fuerza de la gravedad constantemente mediante la fuerza reactiva ejercida al suelo. Si bueno, pero esto no me explica nada nuevo… Lo sé, pero debemos tener en cuenta estos factores, porque el hecho de trabajar en una posición específica, ya sea en decúbito, sedestación o bipedestación, cambian completamente las fuerzas reactivas que se van a ejercer en el suelo, y eso nos interesa en favor a nuestros objetivos terapéuticos, trabajando de forma específica dependiendo si queremos generar mayor tono muscular, menor, mayor percepció

13 5 febrero, 2014

Vuelvo a escribir en el blog, ya que tras la realización del curso avanzado Bobath en reconocimiento y tratamiento de personas adultas con trastornos neurológicos, se me ha activado de nuevo el chip de compartir y sobretodo debatir acerca de los procesos fisiológicos que engloban la espasticidad tras daño en el sistema nervioso central. Me gustaría comentar sobre la hipótesis que defienden desde el punto de vista los terapeutas Bobath, donde se argumenta que la procedencia de los patrones flexores característicos en extremidad superior, así como el extensor con tendencia a la rotación interna en miembros inferiores, junto al pie equino tan característico, plantean como posibilidad de origen: nuestros ancestros, los monetes. Bien es cierto, si analizamos cómo desarrollan el movimiento los primates y su comportamiento a nivel biomecánico en el movimiento para su desplazamiento, tienen una tendencia a la utilización de las cadenas flexoras en el brazo sobretodo para favorecer el agarre en los árboles (donde pasan la mayoría de su tiempo) y mantener así, tanto su postura estable para liberar la otra extremidad y poder aguantar “enganchado” en la rama, como la estabilidad en el tronco y pelvis usando las extremidades inferiores como agarre. Si continuamos con el análisis, dicho enganche en extremidades superiores activan constantemente la musculatura flexora del brazo, por tanto ha

7 16 junio, 2013

Tras leer la entrada del síndrome del empujador en el blog de Hospitales Nisa con varias referencias bibliográficas a repasar, me gustaría hablar sobre abordaje en éste tipo de paciente que como bien dicen, faltan estudios sobre cómo tratar con efectividad a nivel fisioterápico, ya que es un paciente difícil puesto que existen demasiadas complicaciones elementales que dificultan la recuperación clásica del hemipléjico, como podrían ser la problemática en la orientación espacial y/o temporal así como situar las partes del cuerpo en el esquema corporal, alteraciones en reconocimiento de objetos y situarlos en el espacio, discriminación entre figura y fondo, trastorno de cálculo de distancias, entre otros problemas neuropsicológicos. Todas ellas provocadas por fisiopatología relacionada la parte posterolateral del tálamo (1), además de poder desarrollar otros problemas neuropsicológicos (agnosias, anosognosia, heminegligencia, trastorno en atención y memoria, problemas de conducta…) Obviamente cada paciente es un mundo, y no todos tienen por qué presentar la misma severidad en cuanto a signos y síntomas se refiere, o no todos a la vez, así que la necesidad de valorar, razonamiento clínico, establecer objetivos y resaltar la relevancia clínica por parte del terapeuta se vuelve muy importante para un c