Motivacción

3 18 septiembre, 2015

Fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, neuropsicólogos, logopedas… profesionales de la salud que atendemos a pacientes neurológicos con problemas de movilidad y todas las complicaciones derivadas de ésta. Y es que la movilidad es una característica per se del ser humano, nos movemos para cambiar nuestro mundo interior y/o exterior, empujados por nuestros propios motivos que de alguna manera nos conllevarán un supuesto beneficio a corto, medio o largo plazo. Necesitamos una razón para que se produzca un movimiento, ya sea una necesidad básica, una placentera, una de aprendizaje, una experimentación, una curiosidad, algo, lo que sea, que nos dé motivos (motivación) suficientes como para gastar una energía que valga la pena ese esfuerzo, físico, cognitivo, social, espiritual…

Motivos internos suficientes para movernos, existen muchos, y uno de los más claros… si me pica, me rasco. Si estoy 3 horas seguidas sentado mientras trabajo en una oficina, o escucho al profesor desde mi silla, constantemente cambio de posición para evitar precisamente, daño “interno”. Si tengo algo en las narices que me molesta, de manera refleja estornudo, aunque haya alguien que sepa provocarselos. Si tengo acumulados demasiados desechos orgánicos en el cuerpo y necesito expulsar… me muevo. Motivos externos, miles. Los aspectos emocionales, por ejemplo, también mueven. El amor mueve montañas. Por mi mejor amig@ soy capaz de… Esto no me gusta, me voy. Estoy tan cabreado, que tengo que ir a que me dé el aire… Chiquillo, para de moverte que estás muy nervioso.

¿Y qué pasa cuando no puedes moverte? Es decir, perdiste todo ese control motor por una lesión neurológica y ahora precisamente no puedes mover, sin poder expresar completamente tus emociones, cubrir tus necesidades básicas, ir o huir de aquello que te gusta o disgusta, y en definitiva, vivir la vida como una tuya propia, de propiedad (podríamos entrar en un dilema filosófico sobre la consideración de tu  propio “yo”, y seguro que el movimiento forma parte de él)…

El aprendizaje motor necesita beber de todo ello, es decir, necesitamos como terapeutas plantear tareas/actividades activas (hechas por el paciente) que sirvan a corto,medio y largo plazo consideradas por la persona como relevantes para cambiar su entorno interno y/o externo. Es decir, una acción motivada (por motivos) para cubrir las necesidades básicas, ir hacia lo que te gusta o huir de lo que te disgusta, añadiendo componentes emocionales, que den suficiente autonomía (capacidad decisoria del paciente sobre su vida) e independencia como para que la persona pueda considerar que él es dueño y señor de su propia vida. Y eso es calidad de vida, que es un objetivo común a todas las disciplinas de la salud.

Claro, muchas veces planteamos ejercicios en casa para que se muevan, y que precisamente no tienen sentido para el paciente, entonces hablamos de falta de adherencia al tratamiento. Falta de motivación o voluntad, así lo tachamos. Ahora bien, ¿Es relevante para él? ¿Tiene sentido? ¿Conlleva motivos para cambiar su mundo? ¿Tienen implicación emocional? Si dejó de hacer esos ejercicios, muy probablemente es que la respuesta sea NO a alguna de éstas cuestiones.

Por tanto, un trabajo de control motor y aprendizaje debe estar dirigido a tareas o actividades básicas, relevantes, y en eso los terapeutas ocupacionales son muy buenos, pero tal y como iniciaba con este post, todo el equipo debe implicarse a redirigir esa práctica activa de la persona motivando (dando motivos válidos) al paciente para que sea partícipe en ese cambio de su mundo básico, cognitivo, físico, emocional… tocando las teclas necesarias como para que ello ocurra. No hay ejercicio más adherente que cubrir activamente una necesidad básica, porque está presente día a día. Mover por mover, es tontería. Hay que provocar la motivacción que dirían algunos. Debemos ser facilitadores, no “sustituidores”. A por ello.

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Fisioterapeuta. Número de Colegiado 1090 (COFISPA) Diplomado en la Universidad Ramón Llull, Máster en Neurocontrol Motor por la Universidad Rey Juan Carlos, Máster en Atención Fisioterapia Comunitaria por la Universidad de Valencia, formado en fisioterapia neurológica (Concepto INN, Concepto Bobath, Modelo Affolter, Estimulación Basal, entre otros). Profesor asociado al Máster de Fisioterapia Neurológica de la Universidad Pablo Olavide. Despertando mi sentido crítico...
Comentarios (3)
Jaimeseptiembre 18Responder
muy buen post, te felicito...nada que añadir al mismo...me encanta la palabra elegida como título..me ha sido muy agradable leer este enfoque dado que, precisamente, ando preparando un proyecto de características similares...ha sido toda una casualidad, con muy buenas sensaciones, por cierto
David Aso Fusterseptiembre 18Responder
Hola Jaime, me alegro que te haya dejado ese regusto tan agradable. Ésta es una filosofía de trabajo demostrada a nivel científico, donde el aprendizaje motor, si no es a través de todo lo que comentamos, pierde su eficiencia y eficacia, y con ello pierde el paciente. Nos gustaría saber de qué va el proyecto, si es que se puede compartir. Ya te voy dando la enhorabuena, sobretodo a tus pacientes. ;)
irene Navarreteseptiembre 18Responder
Has escrito precisamente lo ideal

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