Oliver Sacks

1 1 septiembre, 2015

Este fin de semana ha fallecido Oliver Sacks con 82 años. Padecía un cáncer terminal y hace solo unos meses, escribía una carta casi de despedida en la que incluso se refería a sí mismo en pasado, terminaba así “Y, sobre todo, he sido un ser sensible, un animal pensante en este hermoso planeta, y eso, por sí solo, ha sido un enorme privilegio y una aventura”.
Sí, Oliver Sacks fue ante todo un ser humano brillante, sensible, que era capaz de ver más allá de los síntomas, veía personas. Sus libros dan muestra de la gran sensibilidad y humanidad con las que trataba a sus pacientes. Aún recuerdo cuando me recomendaron su libro “El hombre que confundió a su mujer con un sombrero” en clase de neuropsicología cognitiva. Me fascinó.
He leído cada una de las historias cientos de veces. Cada una de las personas que estaban detrás de la descripción de sus historias clínicas eran para él (y para todas las personas que lo leemos) una oportunidad no solamente de aprendizaje clínico o científico, sino que sobre todo humano.
Nos ha descrito cómo los excesos que muchas veces pueden considerarse “patológicos”, para muchas personas son algo maravilloso, y cómo este sentimiento agradable es neutralizado por  profesionales de la neurología que los sopesan como inadmisibles, por considerar que estas “funciones estimuladas están mucho más allá de los límites admisibles”. En los casos de “déficit”, muchas veces simplemente el lenguaje puede darnos más información que cualquier prueba, hablando con la persona que tenemos delante podemos descubrir más cosas de las que nos proporcionan unos cuantos test. Por ejemplo, en la historia del marinero perdido, un hombre que sufría síndrome de Korsakoff, Oliver Sacks le pidió que relatara su vida y escribió esto “me sorprendió mucho el cambio de tiempo verbal en sus recuerdos cuando pasó de sus días escolares a su período en la marina. Había estado utilizando el tiempo pasado, pero luego utilizaba el tiempo presente y a mí me parecía no sólo el tiempo presente formal o ficticio del recuerdo, sino el tiempo presente real de la experiencia inmediata”.
Y es que muchas veces nos olvidamos de que lo importante de las personas es su vida, con o sin enfermedad, con o sin déficits, con o sin excesos, con o sin trastornos… Si hablamos, conversamos y tenemos la capacidad de ver también un poco más allá de los signos y los
síntomas, seremos capaces realmente de aprender y ayudar de manera más eficaz y humana.

Echad un vistazo a la carta que escribió en sus últimos días.

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Colegiada número O- 02906 (Colegio Oficial de Psicólogos del Principado de Asturias). Licenciada y Doctorada en Psicología por la Universidad de Oviedo. Colaboradora en el grupo de Investisgación de Neurociencias Cognitivas de la Universidad de Oviedo
Comentarios (1)
madelaine bohorquez avalos2017 julio 23Responder
COMO SABER SI UN PACIENTE TIENE DOLOR DE CABEZA COM SI FUERA UN TALADRO EN SU CABEZA Y ES ENFERMO DE PARKINSON,TOMA LEVODOPA 4 VECES AL DIA

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