Voy, caminando por la vida, sin pausa pero sin prisa…

1 3 marzo, 2011

Y es que cada uno es como es, todos andamos, pero lo hacemos de forma bien diferente. La teoría es una cosa, y la práctica otra que no tiene nada que ver, la marcha que nos enseñan durante nuestro aprendizaje no se asemeja a lo que encontramos en la vida real, y es que la perfección no existe, o si? Yo no la he encontrado, cada uno tiene su caminar (caminante no hay camino, se hace camino al andar).

Seguramente, si ves a una persona de espaldas y no acabas de reconocer si es un amigo, observas su forma de andar, su “identidad” al desplazarse, e inequívocamente dices… míralo, es Fulanito!! Existen una serie de factores que “individualizan” nuestra deambulación, como por ejemplo:

1.- La edad: por supuesto, a medida que cumplimos años, variamos el cómo nos desplazamos. La biomecánica, la fisiología y la anatomía no es la misma, eso lo sabemos.

2.- El sexo: sobretodo anatómicamente, nos dan pistas el ancho tanto de las espaldas como el de las caderas. Un elemento fundamental para la marcha es la llamada disociación de cinturas (tanto la cintura pélvica o caderas, como la cintura escapular o hombros). Y por tanto, la movilidad de éstos elementos será un elemento diferencial para distinguir ambos sexos.
Algunos pensaréis los tacones que se visten algunas, así que tampoco hace falta enrollarse tanto en éste apartado, puesto que visualmente resalta enseguida.

3.- Altura: sólo hace falta ver un partido de baloncesto para darse cuenta de éste factor. Los jugadores se mueven a un tempo diferente, como más lento, tosco, desgarvado… mientras que el bajito es más rápido, ágil, “coordinado”. Hay que diferenciar la longitud del paso, la zancada, el tamaño del pie, la frecuencia de paso, velocidad… Factores que influyen directamente en la forma de andar.

4.- Proporciones: muy relacionada con la altura, aunque no todos los altos tienen la misma proporción de sus elementos anatómicos, es decir, el largo del tronco y piernas, no tienen que estar en proporción milimétrica.
Así, una persona que tenga las piernas más cortas que el tronco tendrá una “soltura” al caminar diferente que si observamos justo la anatomía opuesta.
También hay que destacar dentro de cada persona, y como dije anteriormente, el ancho de espalda y de caderas. Cada hombre o cada mujer, tienen diferentes medidas, sino pregúntaselo a un sastre…

5.- Peso: por supuesto que influye, hasta en nosotros mismos. El ganar unos cuanto “kilitos”, nos hace andar de otra manera. Observar nuevos “callos” en nuestros pies, o que nos duelan más las rodillas o tobillos que antes, nos plantearíamos éste factor como causa directa.
No hace falta comentar los “andares” tan diferentes entre éstos dos personajes:
6.- Distribución del peso: en cada cuerpo, el peso además se distribuye de forma individual, específica y personal. Esas “barriguitas” son diferentes las unas de las otras, al igual que según qué trasero, piernas o brazos.
Dependiendo de éste factor, nuestra postura será corregida de forma que la linea plomada caiga directamente en el centro de gravedad. Sólo hace falta observar esas embarazadas, que han modificado en pocos meses la distribución del peso, hecho que corrigen echando el cuerpo hacia atrás para compensar el peso de la barriga.

7.- Tipo de constitución: la genética, un factor más que individual, el DNI personal, nuestra verdadera identificación. Curiosamente, en según qué formularios rellenemos, nos preguntan nuestra constitución corporal, diferenciando entre…

biotipos

8.- El cerebelo: el encargado de dar personalidad a nuestra coordinación, a la naturalidad propia de cada uno que hemos ido aprendiendo a lo largo de nuestra vida. Una curiosa observación, cuando veo un partido de fútbol, sé qué jugador está tocando el balón, no sólo por la posición en el campo, sino por su manera de hacerlo, por cómo su cerebelo actúa en la naturalidad del andar, del trotar o del correr. Una copia de ello, son los muñequitos de la Play Station, los imitan para que sea lo máximo fidedigno posible, un buen trabajo.

Todo ello, los fisioterapeutas debemos tener éstos factores en cuenta a la hora de reeducar o rehabilitar la marcha de nuevo, además de la patología que sufra el paciente, por eso, cada persona es exclusiva y la terapia debe ser individualizada en medida de lo posible.

The following two tabs change content below.
Fisioterapeuta. Número de Colegiado 1090 (COFISPA) Diplomado en la Universidad Ramón Llull, Máster en Neurocontrol Motor por la Universidad Rey Juan Carlos, Máster en Atención Fisioterapia Comunitaria por la Universidad de Valencia, formado en fisioterapia neurológica (Concepto INN, Concepto Bobath, Modelo Affolter, Estimulación Basal, entre otros). Profesor asociado al Máster de Fisioterapia Neurológica de la Universidad Pablo Olavide. Despertando mi sentido crítico...
Comentarios (1)
@lorenzoFisiofebrero 18Responder
@fisioaso bien David, bien http://t.co/8gM9EkVh

Deja un comentario